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NYC estudia modificar 40 reglamentos para reducir las onerosas multas a los pequeños negocios

Además de la inflación y los costos de la renta, una multa puede ser "mortal" para un pequeño comerciante

Los pequeños comerciantes de la ciudad de Nueva York, como establecen todos los balances, ya antes de la pandemia transitaban por ciertas dificultades. Pero la crisis de salud pública, la inflación, y los cambios de los modelos de negocios, por la irrupción a lo digital, le está dando a muchos “estocadas” que podrían ser mortales. Incluyendo las multas emitidas por la Ciudad por saltarse alguna regulación.

Ya antes de la aparición de la COVID-19, el 75% de los negocios familiares como salones de belleza y uñas, bodegas, kioskos y restaurantes estaban tratando de sobrevivir. Ahora, los líderes gremiales concluyen que son muy pocos los que no están en “terapia intensiva”.

“Estamos luchando con los recibos de la electricidad, los costos de la renta, los robos. También muchos negocios, especialmente los que manejan temas de alimentos, son muy castigados con multas que por cualquier cosita, sin contemplaciones, por lo mínimo son un golpe de $600”, relata Francisco Marte quien dirige la Asociación de Pequeños Negocios y Bodegas de Nueva York.

Justamente tratando de interpretar la precariedad económica de estos negocios pequeños y familiares, esta semana el Comité de Pequeñas Empresas del Concejo Municipal de la Ciudad de Nueva York, empezó a estudiar la legislación 845, que propone reducir en muchos aspectos las infracciones dentro de 28 secciones del Código Administrativo, que van desde cómo se manejan los desechos orgánicos hasta la guarderías.

En total, este anteproyecto de ley flexibilizaría 40 reglamentos existentes que dictan onerosas multas a los dueños de negocios.

“Esta legislación da un paso histórico en la reducción de la burocracia y ayuda a igualar el campo de juego y fortalecería a nuestras pequeñas empresas al reducir las regulaciones injustificadas”, explicó la concejal Julie Menin, quien está promoviendo esta legislación.

Primero una advertencia…

En general, las nuevas normas darían flexibilidad a los comerciantes para recibir en primera instancia un aviso escrito o una advertencia, para que rectifiquen procesos que no estén apegados a las leyes. Antes de recibir la primera multa.

En el caso de los restaurantes, ya no se le emitirían infracciones de inmediato por no colocar un letrero obligatorio que detalla cómo ayudar a una persona que se está asfixiando y, en su lugar, requiere que el Departamento de Salud de la Ciudad de Nueva York (DOHMH)  proporcione un letrero de forma gratuita.

De igual forma, se eliminaría la primera multa por no desechar adecuadamente los productos orgánicos en los establecimientos comerciales. Pasaría a ser primero una advertencia.

El anteproyecto que ya avanza en el Concejo Municipal también suspendería la primera infracción por hacer funcionar un acondicionador de aire mientras una puerta o ventana está abierta.

La mayoría de las disposiciones afectarían regulaciones de varias agencias municipales como Departamento de Transporte (DOT), el Departamento de Saneamiento, el Departamento de Salud y Salud Mental (DOHMH), el Departamento de Protección al Consumidor y al Trabajador (DCWP) y el Departamento de Protección Ambiental. 

“Somos un cajero automático”

En este sentido, Robert Bookman, portavoz de la Alianza de la Hospitalidad de NYC, describió que durante demasiado tiempo, el gobierno ha considerado a las pequeñas empresas de los vecindarios como “cajeros automáticos”, que son multadas cuando solo una advertencia o una oportunidad para remediar la falta, sería lo más apropiado.

“Ya es bastante difícil operar una pequeña empresa en la ciudad de Nueva York, sin preocuparse por multas molestas. Esta legislación plantea corregir estas políticas equivocadas. La educación y el cumplimiento siempre deben ser la primera acción“, acotó Bookman.

Ya luego de la devastación causada por los cierres pandémicos, la municipalidad había alcanzado ciertos consensos  para mitigar las multas excesivas y las infracciones innecesarias dentro del Plan de Recuperación de Pequeños Negocios.

Ya está muy claro, que responder a una multa puede llevar mucho tiempo y afectar significativamente el estado financiero de una empresa. Incluso en el caso de infracciones mínimas que pueden corregirse rápidamente. 

“Nos complace ofrecer nuestro apoyo a la Intro 845. Cada dólar que una pequeña empresa gasta en una sanción, es un dólar que podría haberse invertido en personal o en mejoras en los procesos comerciales”, interpreta Kevin D. Kim, comisionado del Departamento de Servicios para Pequeñas Empresas (SBS).

Me multan..alguien pierde el empleo

Una trabajadora hispana de un salón de uñas en el Bajo Manhattan relata que cada vez que a su “patrona” le viene una inspección sanitaria se pone de muy mal humor. Pero asegura que últimamente todo ha estado “más flexible”.

La inmigrante percibe que en los últimos meses, cuando empezaron a eliminar las medidas de protección por la COVID-19, los propietarios comerciales están teniendo un respiro, pues las regulaciones de salud pública causaron muchos estrés y nuevas sanciones.

“Observa cómo alrededor de la sede la misma Alcaldía, lo que hay es un cementerio de locales cerrados. No hay tantos clientes caminando por aquí. Pero ya sabes que cuando llega un inspector de la Ciudad lo que viene es una multa. Y la dueña siempre esta diciendo que si recibe multas, vendrán despidos”, contó la trabajadora.

Te “perdono” la primera vez:

  • La legislación 845 propone eliminar la primera infracción por mantener encendido una aire acondicionado mientras una puerta o ventana está abierta; la primera vez sería solo una advertencia.
  • Se permitiría que las empresas de lavado de autos corrijan y solucionen las infracciones de mantenimiento de registros, sin ser sancionada la primera vez luego de una inspección.
  • Se reduciría la primera infracción por no colocar la señalización requerida que describa los procedimientos de seguridad para bicicletas en el sitio comercial.
  • Rescindir el requisito de que un restaurante no averigüe el motivo de una solicitud del contenedor de plástico.
  • Se reduciría la primera infracción por no desechar adecuadamente los productos orgánicos por parte de los establecimientos comerciales.
  • Ya no se emitirían infracciones a los restaurantes por no colocar un letrero obligatorio que detalla cómo ayudar a una persona que se está asfixiando. En su lugar, la Ciudad deberá proporcionarlo.

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